22. No puedo con la sangre
Aquel hombre elegante y tan galante parecía un dios griego, pero lo más cautivador era su sonrisa pícara de inmediato Laura pensó que era justo lo que necesitaba para hacer a Noah desistir de aquel contrato, — Encantada señor Pappas, con gusto conversaremos el tema que desee.
— Lo primero es que por favor me dejes de decir señor que somos prácticamente de la misma edad, a partir de ahora solamente llamame Giles — , sonrió pícaro mientras Noah comenzó a notar la química entre aquellos y empezó