03

Victoria permaneció inmóvil en medio de la sala.

No corrió detrás de Ethan.

No intentó detenerlo una vez más.

Solo escuchó el sonido de la puerta al cerrarse y, segundos después, el rugido del motor alejándose de la mansión.

El silencio que quedó fue ensordecedor.

Su mente repetía una y otra vez las mismas palabras.

"Ya no te quiero."

¿Cómo era posible?

¿En qué momento su esposo había dejado de amarla sin que ella lo advirtiera?

Buscó alguna señal, alguna discusión, algún cambio de actitud que hubiera ignorado.

No encontró nada.

Hasta la noche anterior habían cenado juntos, habían reído recordando sus primeros años de matrimonio y habían compartido la misma cama.

Nada tenía sentido.

---

Mientras tanto, Ethan conducía rumbo a Malibú.

Había dejado todo organizado en la productora para tomarse unos días libres.

Necesitaba empezar de nuevo.

Cuando el portón de la casa se abrió y Scarlett vio el automóvil entrar, salió corriendo.

Apenas Ethan bajó con la valija, ella se lanzó a sus brazos.

—¡Mi amor! ¡Por fin!

Lo abrazó con fuerza, incapaz de contener la emoción.

—No puedo creer que por fin estemos juntos... Que nunca más volveremos a separarnos.

Ethan sonrió y la estrechó contra su pecho.

—Nunca más.

Scarlett buscó sus labios con desesperación.

Él respondió al beso mientras acariciaba su espalda.

Por primera vez en mucho tiempo, sintió que no tenía que esconderse.

---

En la mansión de Beverly Hills, el reloj marcaba el mediodía.

Victoria seguía sentada exactamente en el mismo lugar.

El desayuno permanecía intacto sobre la mesa de la cocina.

El café se había enfriado hacía horas.

Intentaba comprender lo que había ocurrido, pero su mente era incapaz de encontrar una explicación.

Desde su punto de vista, su matrimonio no atravesaba ninguna crisis.

Sí, Ethan trabajaba demasiado.

Pero nunca imaginó que aquello pudiera terminar en un divorcio.

Era como si ambos hubieran vivido realidades completamente distintas bajo el mismo techo.

Cuando comenzó a caer la tarde, se levantó lentamente.

Cerró las puertas de la casa y subió a la habitación.

Al pasar junto al comedor, su mirada se detuvo en la carpeta que Ethan había dejado sobre la mesa.

La tomó entre sus manos.

Durante varios segundos observó la portada sin atreverse a abrirla.

Finalmente, la abrazó contra su pecho y caminó hasta el dormitorio.

Se metió en la cama sin cambiarse de ropa.

No tenía fuerzas para llorar.

Solo quería despertar y descubrir que todo había sido una pesadilla.

Mientras tanto, Ethan comenzaba a instalarse en su nuevo hogar.

La casa frente al mar estaba en silencio. Desde los ventanales del dormitorio se veía el océano y el sonido de las olas envolvía el ambiente.

Scarlett descansaba a su lado en la cama, apoyando la cabeza sobre su pecho.

Lo observó unos segundos antes de sonreír.

—¿Por qué no salimos a cenar para celebrar?

Ethan acarició distraídamente su cabello.

—Scarlett, escúchame. Me tomé unos días libres para estar contigo, pero no podemos pasearnos por todos lados.

Ella levantó la cabeza.

—¿Por qué no?

—Porque todavía no. Victoria no tomó bien lo del divorcio y no quiero que la prensa empiece a especular antes de tiempo. Un escándalo ahora podría perjudicar tu carrera... y también mis producciones.

La expresión de Scarlett cambió de inmediato.

Se incorporó y se alejó de él.

—Nadie te asegura que Victoria vaya a firmar el divorcio.

Cruzó los brazos, visiblemente molesta.

—Estoy cansada de esconderme, Ethan. Pensé que todo eso terminaría cuando te mudaras conmigo.

Ethan suspiró.

—Lo sé, pero entiéndeme. Es lo mejor para los dos.

Tomó una de sus manos.

—Mañana se publicará un comunicado anunciando oficialmente mi divorcio. Después dejaremos pasar unas semanas y, cuando presentemos mi nueva serie, haremos pública nuestra relación.

Scarlett permaneció en silencio.

—Solo te pido un poco más de paciencia.

Ella terminó por asentir.

—De acuerdo...

Él sonrió, aliviado.

—Además, quiero compensarte. Aprovechemos estos días libres y vayámonos lejos de aquí. Solo tú y yo.

Los ojos de Scarlett se iluminaron.

—¿De verdad?

—Claro. Elige el destino.

Ella no tardó en responder.

—Europa. Nunca he estado de vacaciones allí. Siempre soñé con recorrer Italia y Francia.

Ethan sonrió.

—Entonces será Europa.

Scarlett volvió a acercarse, rodeó su cuello con los brazos y lo besó con entusiasmo.

Por primera vez, ambos sintieron que el futuro que habían imaginado juntos estaba a punto de comenzar.

Llevaban cuatro días recorriendo Italia.

Habían paseado por las calles de Roma, navegado por los canales de Venecia y disfrutado de largas cenas frente al lago de Como. Para Scarlett, aquellas eran las primeras vacaciones de su vida; para Ethan, eran un intento de convencerse de que había tomado la decisión correcta.

Esa tarde esperaban en la sala VIP del aeropuerto para abordar el vuelo con destino a París.

Scarlett revisaba una revista de moda mientras Ethan observaba distraídamente la pista a través de los ventanales.

Su teléfono vibró una vez más.

Durante los últimos días había recibido varias llamadas desde la mansión de Beverly Hills.

Al principio creyó que era Victoria.

No respondió.

Sin embargo, esa mañana decidió devolver la llamada.

Al otro lado de la línea no estaba su esposa, sino Sarah, la empleada doméstica.

Su voz sonaba preocupada.

—Señor Callahan... la señora Victoria no está bien.

Ethan frunció el ceño.

—¿Qué ocurrió?

—Desde que usted se fue casi no sale de su habitación. Apenas ha probado un poco de agua. No ha comido en días.

Ethan permaneció en silencio.

—Tampoco responde las llamadas de sus amigas. Sus padres llevan varios días intentando comunicarse con ella, pero no les contesta.

Por un instante, sintió un incómodo peso en el pecho.

—¿Ha visto a un médico?

—No, señor. Se niega a recibir a nadie.

Ethan cerró los ojos.

No había imaginado que Victoria reaccionaría de esa manera.

Tras unos segundos, habló con voz firme.

—Prepára pertenencias. Voy a enviar a alguien para que las recoja.

Sarah dudó antes de responder.

—Sí, señor...

La llamada terminó.

Desde entonces, Ethan no había podido dejar de pensar en ella.

—¿Todo bien? —preguntó Scarlett al notar su expresión.

Él guardó el teléfono en el bolsillo.

—Sí... Solo era un asunto de la oficina.

Victoria necesitaba tiempo.

Con el paso de las semanas aceptaría el divorcio y seguiría adelante con su vida.

Eso era lo que él esperaba.

Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP