El teléfono de la mansión comenzó a sonar una vez más.Sarah dejó la caja que estaba ordenando y contestó.—Residencia Callahan.—¿Sarah? Soy Kate.—Buenos días, señora Reynolds.—No tienen nada de buenos. Llevo cuatro días llamando a Victoria. La llamé a la casa, al celular... incluso le dejé mensajes. ¿Qué está pasando? Dime la verdad.Sarah guardó silencio.—Señora...—Sarah, te conozco desde hace años. Si no puedes hablar, al menos no me mientas.La empleada suspiró.—No sé si debería decir algo...—Está bien, no digas nada.Kate colgó.Algo iba muy mal.Sin perder un segundo, marcó otro número.—¿Margaret?—Hola, Kate.—He estado llamando a Victoria desde hace días y no responde. Sarah tampoco quiere decirme qué ocurre. ¿Sabes algo?Margaret dudó unos instantes.—No mucho. Marley casi no ha estado en casa por el trabajo. Lo único que me dijo fue que Ethan está de viaje...Kate esperó.—¿Y?—Y que, al parecer, los rumores son ciertos.Kate sintió un nudo en el estómago.—Entiendo.
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