Briana no comprendió dónde estaba. El lugar se mostraba oscuro, frío y silencioso. Solo podía escuchar el goteo de agua de algún lugar.
"¿Dónde estoy?" preguntó en voz alta, pero nadie le contestó.
Sintió un fuerte dolor en sus rodillas y, al echar un vistazo, notó restos de sangre. No entendía cómo habían podido arrastrarla, se preguntó en voz alta. El miedo se hizo presente en todo su ser, sintiéndose fría y sucia. Había mucha humedad, incluso su cuerpo se sentía pegajoso, al igual que la rop