Mundo ficciónIniciar sesión“No quiero perderte", expresé entre lágrimas, volteándome y refugiándome en su pecho.
“No tengas lástima de mí, Briana, además, no me perderás, no seas tonta", afirmó Eduardo.
“Acepto”.
Acepté sus palabras, aunque seguía sintiendo miedo y preocupación por su salud.
“¿Qué cosa?", preguntó Eduardo confundido.
“Acepto ser







