15. Hay una mesa para dos.
Al ver el restaurante Gregory, se dio cuenta de que era el mismo restaurante que él frecuentaba asiduamente cada que estaba en Estados Unidos.
— No creo que haya problemas. Probemos y si no hay lugar podremos encontrar otro lugar.
Llevó su mano izquierda hasta donde se encontraba posada la mano de la joven en su brazo derecho dándole una pequeña palmadita.
Por supuesto que encontrarán una mesa, lo que no sabía era cómo evitar que el maitre no mencionara su apellido, tendría que hacer uso de ges