Mundo ficciónIniciar sesiónCapítulo 4
Elena pasó el día siguiente entre un sueño inquieto y un despertar intranquilo. Evitaba los espejos que cubrían una pared entera. No quería ver los leves moretones en sus caderas, el enrojecimiento en su cuello, ni la mirada atormentada en sus propios ojos. Cada pequeño movimiento le recordaba la noche anterior: el estiramiento, el calor, la forma en que su cuerpo se había arqueado y temblado a pesar de los gritos silenciosos de su mente.No dejaba de reproducir l






