Capítulo XXXII Historias no contadas

Antes de inyectarla, con el bisel perforó las venas de los brazos de Génesis, tratando a la expectativa como nerviosismo y un poco de inexperiencia.

La inyección se la puso en una vena del cuello, la causa de muerte era obvia a estas alturas, poco tiempo después el corazón de Génesis se enlenteció y dejaba de latir al ritmo sincrónico, se apagaba la actividad cerebral y el corazón ya no quería funcionar, su deceso oc

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