Capítulo 35. Nadie se burla de los Provenzano
Emily
El murmullo de voces femeninas me rodea, pero apenas lo escucho. La planificadora habla con entusiasmo sobre los últimos detalles de la boda, mi madre asiente, satisfecha con los preparativos para la fiesta, y me lanza esa mirada de advertencia que siempre me dedica cuando sabe que no estoy poniendo atención. Pero, aunque quisiera no podría hacerlo. Mi mente no está en los manteles, ni en las flores, ni en la música que sonará cuando camine hacia el altar. Está en Angelo. En sus manos, en