Mario se puso furioso, iba a exigirle que se disculpara, pero se adelantó Mondraco.
—No te lo volveré a repetir Elena, una sola palabra más para molestar a Ana y te vas ahora mismo de regreso a dónde estabas, así que discúlpate en este momento.
—Lo siento. —Dijo de mala gana con los dientes apretados.
Ana se alegró interiormente de que Mondraco le llamara la atención a su hija públicamente, no es que anduviera por ahí alegrándose de la desgracia de otras personas, pero Elena en verdad que lo me