Sandra se había ido a preparar la comida, quería consentir a su nieta el tiempo que estuviera ahí.
—De qué tanto hablan hijas, andén vamos a comer, Lilian fue por los gemelos que ya han terminado sus clases, Ana por favor llama a mi nieto, está en el despacho con el pelirrojo.
—Enseguida, ahora vuelvo.
Poco después todos estaban ante la mesa, Cristina no dejaba de ver al pobre Franco, que ya se sentía nervioso al tener la mirada de la chica fija en él, era bien parecido, solo que demasiado delg