Gabriel guardó silencio por un instante, creyó que quizás su jefe no hablaba en serio, que solo lo había dicho para asustarlos, eran varios años sirviéndole, no entendía por qué les hacía eso, por fin pudo contestar con la voz quebrada.
—Está bien jefe, hablaré con Thomás para que su hija esté lista
El escorpión negro cortó la llamada, en su rostro se dibujaba una macabra sonrisa.
Gabriel no pudo evitar llorar, era un hombre cruel, pero amaba a su hija, quizá ese era un merecido castigo por tod