Ana pudo darse cuenta enseguida del desprecio con el que la veía aquella mujer.
—El gusto es mío.
Dijo por educación, aunque esa mujer a ella tampoco le agradó.
—Mario y yo tenemos una excelente relación, es más, hasta, hace un año estábamos comprometidos, el tío Enrico hubiera sido feliz con nuestra unión.
Ana se quedó estupefacta, Mario no le había contado nada de eso, ahora entendía la actitud de que ya mujer hacia ella, intentó sonreír para no demostrarle aquella mujer lo que sus palabras e