Ana abrió los ojos enormemente, Mario también estaba muy sorprendida.
—Aquí le dejo unos multivitamínicos, y el número telefónico de una excelente ginecóloga, debe acudir a revisión regularmente.
El médico salió de ahí, Mario lo acompaño hasta la puerta, después regresó al lado de Ana.
—Gracias amor, me haces un hombre muy feliz.
—Imagínate yo, que será la primera vez que tenga a uno de mis hijos siendo un bebé entre mis brazos.
—Lo siento Ana, en verdad lo siento, te hice sufrir demasiado tiem