Entré a una nueva empresa, trabajé arduo, conseguí una buena cantidad de proyectos, ganando la atención de mis jefes y prosperando.
Mi celular a veces recibía mensajes de disculpa de números desconocidos, y yo los borraba y bloqueaba el numero sin ojearlos.
Luego de un tiempo, volví a la ciudad costera donde había vivido y, por casualidad, me encontré con Diego, que estaba vendiendo seguros.
Durante estos años de divorcio, no había estado al tanto de su vida.
En resumen, sin él, me va muy bi