Reconozco que en ese momento le pedí matrimonio a Isabel para molestar a Jimena. Me molesta que ella se haya ido y esté con otra persona.
Crecí con Isabel, la cuidé con esmero como a una hermana, y no esperaba que la gente dijera que éramos amigos del alma.
Menos aún que ella me gustara. Después de casarnos, le propuse vivir en la ciudad donde estudié, porque sabía que Jimena también estaba allí. Aunque no pudiera tenerla, al menos podría verla de lejos.
Pero con el tiempo, empecé a darme cue