AMELIA
Me quedé de pie en la sala, mirando la nota de Victor sobre la encimera como si pudiera cambiar si la observaba con suficiente intensidad. Las palabras se desdibujaban entre lágrimas. Abogados, hotel, espacio. Cada vez que la leía se sentía como un golpe.
Ethan llegó por detrás, sus manos posándose en mis hombros, los pulgares presionando círculos suaves sobre la tensión acumulada. Su contacto llevaba esa mezcla de consuelo y fuego, la clase que todavía lograba cortarme la respiración.
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