La mano de Ethan seguía apretando la mía cuando las palabras de Victor calaron del todo.
Custodia.
La palabra flotaba en el aire como humo, espeso y asfixiante.
Miré el teléfono, con el corazón latiéndome tan fuerte que lo sentía en la garganta. El rostro de Ethan se había quedado pálido, con la mandíbula tensa.
Victor dije, con la voz temblorosa, no puedes hablar en serio. ¿De verdad lucharías por la custodia de un bebé que ni siquiera es tuyo?
Victor soltó un largo y cansado suspiro al otro l