2 de diciembre. En la mañana.
Camino al resort de los Hale. Breckenridge.
Mackenzie Hale
Cierro la puerta del baño con más fuerza de la necesaria y me quedo quieta, respirando hondo, como si pudiera expulsar con el aire todo lo que acabo de sentir. Pero no funciona, nunca funciona, y este maldito encuentro me ha hecho perder el control que tanto me ha costado mantener.
Apoyo las manos sobre el lavabo y dejo caer la cabeza entre los hombros. El vapor me envuelve, es caliente, denso y sofocante,