Mundo ficciónIniciar sesiónLUCIANA
Luego de que Julián diera media vuelta y se marchara, permanecí donde estaba mientras él se alejaba.
Las lágrimas no tardaron en fluir y las sentí deslizándose por mis mejillas.
De repente, mi cuerpo se encogió como si hubiera recibido un golpe físico que me doblaba las rodillas y me obligaba a caer de cuclillas en el suelo. En ese instante, la ira desapareció y comenc&eacu







