Mundo ficciónIniciar sesiónLUCIANA
—¡Ayuda! ¡Alessandro! —grité desesperada cuando Julián cayó al suelo sin remedio.
Él ingresó raudamente a la habitación y se puso de cuclillas, tomando la muñeca de Julián para controlar su pulso.
—¡Lo has matado de amor, Luciana! —dijo con absoluta seriedad que casi me dio un infarto.
—¡No es momento de bromas! —reproch&eacut







