75.
Un desmayo se apoderó de Kate cuando la mano de Michael se posó en su hombro. Sacudió ligeramente la cabeza para aclararla.
— Lo siento, no sé lo que estaba pensando. — murmuró Kate, desconcertada por sus propias extrañas palabras. —Regalar las cosas de Hari... eso es absurdo en estos momentos.
Michael la miró con preocupación. — Pareces enferma, querida. Los últimos días te han pasado factura, está claro.
Su tono amable no hizo nada para calmar los nervios de Kate, desolada por la extraña atmó