De repente dio un respingo al notar un lengüetazo húmedo en su coño hinchado. ¿Es que quería volverla loca o qué?l
Bradox le introdujo un dedo mientras lamía los pliegues de su vagina y succionaba su clítoris en pequeños chupetones. En un momento dado, él se pudo duro, al ver como gemía a través de la mordaza y se retorcía de placer. Era la mejor tortura que se le podía haber ocurrido. Aunque su tortura supusiera también la suya, porque todo lo que quería era quitarse la bata y follarla contra