—¿Dónde estás? —preguntó y noté la tristeza en su voz , algo normal puesto que acababa de perder a su mejor amigo.
—No debe de preocuparte eso —me salió esa respuesta.
—¿Qué te sucede, Millie?
—Siento mucho lo de Norman —intenté cambiar el tema.
—Estuve toda la noche en el velatorio, vine a casa a las seis de la mañana a ducharme y descansar tres horas.¿Dónde estás? —volvió a preguntar.
— ¿Por qué quieres saberlo?
—Quiero verte.
—No, por favor, de verdad, esta tarde iré al funeral, pero no q