Eva salió de la fiscalía y se dirigió a la oficina de Alejandro, sabía que ahí encontraría al hombre que tanto le pedía su padre buscar. Al llegar a la oficina pidió verle y sorpresivamente nadie le puso algún, pero, incluso, rápidamente fue atendida y le permitieron usar el ascensor que solo el CEO de la compañía podía utilizar.
Con cada paso que daba, Eva sentía una extraña opresión, la razón, la desconocía, pero no le gustaba en lo absoluto. Al llegar a donde estaba la asistente de Alejandro