DEBBY
—No puedo creer que me estés dejando fuera de todo esto.
El reclamo de América me saca de mi ensimismamiento, hace más de tres horas que Rupert se llevó con él a Mateo, y mi cabeza no ha dejado de bombardearme con miles de ideas en las que él tiene todo a su favor, para poder quitarme a mi hijo. Maldición, de todos los hombres con los que pude haber tenido algo, tuve que haberme metido con uno de los hombres más crueles de todo el mundo.
—¿Me estás escuchando?
Espabilo y la miro fijo.
—Lo