RUPERT
La luz cálida de las velas sobre la mesa ilumina los rostros de Bryce y América mientras ríen suavemente entre ellos. Su conversación está cargada de chispas de complicidad, tanta que me da náuseas, el tipo de interacción que me resulta insoportable. Estoy sentado frente a ellos, masticando con desgano un trozo de carne que ha perdido todo sabor en mi boca. Mi atención no está en lo que dicen, ni siquiera en su presencia.
—Rupert, ¿me escuchaste? —pregunta Bryce, mirándome con ese aire d