DEBBY
La habitación está envuelta en un silencio casi sagrado, roto solo por el ritmo pausado de la respiración de Mateo. Lo observo desde la cama, sin atreverme a moverme, temiendo que el más leve sonido pueda perturbar su sueño. La cuna nueva que papá le ha traído esta misma mañana es perfecta, un detalle que habla de su atención y dedicación, cualidades que en los últimos días me han devuelto un poco de ese cariño que Minerva me arrebató.
El rostro de Mateo, iluminado por la tenue luz de la