RUPERT
La lluvia repiquetea contra las ventanas de mi oficina, un sonido monótono que apenas logra apaciguar el estruendo de mis pensamientos. El aire dentro del despacho es pesado, cargado de un aroma a madera vieja y café que se ha enfriado horas atrás. La lámpara sobre mi escritorio proyecta sombras alargadas, y las pilas de documentos se acumulan como pequeños monumentos al caos de mi vida. Tengo que firmar varios contratos antes del mediodía, pero no logro concentrarme. En mi mente, las im