Andrea:
De repente fue como si el tiempo se hubiera detenido, cayendo en la inmensa oscuridad que puede ofrecer una habitación cerrada. Con la intimidad de dos personas que guardan distancia.
Cuando Axel se inclino aun más, sus labios aun no tocaban los míos. Y yo sentí por primera vez aquello en la boca del estómago que me llenaba de nervios. Ansiedad y desesperación por acortar nuestras distancias por completo.
Quería besarlo. Pero me daba miedo admitir que deseaba besarlo. Toda cosa que he d