88. Había jugado sucio
Sara Sandoval
Frente al espejo, el reflejo de Marisol y el mío se mezclaban entre los frascos de maquillaje, las brochas y las risas nerviosas. Mientras me delineaba los ojos, la miré de reojo.
—¿Segura que no quieres que Ciro vaya contigo? —pregunté, con la voz suave.
Ella negó, sonriendo apenas.
—No… después las fotos familiares no estarían completas. Además, Ciro es tu hermano y debe estar ahí contigo.
Me quedé en silencio unos segundos, procesando sus palabras, y entonces ella me miró con