19. Era el destino
Karla Duarte
Después de despedir a mis padres en la puerta de la mansión, con abrazos largos y esa sonrisa suave de mamá que siempre me calma, decidí no volver de inmediato.
El día estaba apenas comenzando, y la idea de quedarme en casa dándole vueltas a mis pensamientos me parecía una tortura innecesaria.
La clínica Santa Fe rondaba en mi mente como una canción pegajosa.
Ese consultorio vacío… La posibilidad de estar cerca de Marisol una chica que sinceramente me caía bien, pero tener que ver