25. Corazón en duda
Christa Bauer
Después del encuentro con mi madre, bajé rápidamente las escaleras, no tuve tiempo para lamentarme su desprecio cuando una sonrisa en mi rostro apareció al escuchar una voz que ya conocía.
—¡Maggie! —grité limpiando las lágrimas de alegría en mi rostro. Corrí hacía ella abrazándola con todas mis fuerzas ya que era Bruno quien cargaba a su pequeño bebé. Ambas nos quedamos así un momento.
—Christa, no sabes cuanto me alegra que estés bien… —ella también lloraba —te hemos extrañado m