En cuanto vio a las mujeres subiendo al vehículo, Henri se despidió de ellas y regresó a casa. Al llegar, notó una notificación en el celular. Era de Taís, una chica que había conseguido su número en una fiesta.
«Quería verte hoy, ¿será posible?» Decía el mensaje.
Discretamente, sonrió, se recargó c