En cuanto el juez de paz finaliza el proceso, se despide con formalidad. Hector lo acompaña hasta la puerta con un breve gesto, mientras Ava permanece en silencio, erguida, intentando mantener el control de lo que sentía por dentro.
Animado con el resultado, Mark se acerca con la cámara aún en las manos.
—Las fotos quedaron excelentes —comenta, sonriendo—. Si quieres, puedo mostrarte algunas ahora…
Ava ni siquiera duda.
—No, gracias —dice con firmeza y la mirada impasible—. No tengo interés en