—El señor Smith no está —responde el hombre.
—Es urgente, por favor, llámelo y avísele.
Mientras habla, Charlotte ajusta la postura, intentando mantener la calma a pesar de la creciente ansiedad. El recepcionista al otro lado del mostrador la observaba con una mezcla de simpatía y cautela.
—Señora, entiendo que tenga algo importante que hablar con el señor Smith, pero él está pasando por un momento delicado —dice el hombre con voz baja y respetuosa. —No aparece en la empresa desde el accidente