Charlotte suelta una risa ante la sugerencia de Ava.
—¿Enamorada? ¿Cómo puedes pensar eso si tiene edad suficiente para ser su madre? —pregunta aquello como si acabara de escuchar el mayor absurdo de su vida.
Sin embargo, al notar que Ava sigue seria, la sonrisa de Charlotte desaparece y las dos intercambian miradas cómplices, compartiendo un silencio que decía más de lo que las palabras podrían expresar. Ambas estaban pensando lo mismo.
—¿Crees que ella podría ser…? —Charlotte deja de hablar,