Algunos días después, Hector está en su oficina, terminando otra reunión, cuando el celular vibra discretamente sobre la mesa. Lanza una mirada automática y ve la notificación: un nuevo correo de la clínica donde Ava realizó el examen de sexado fetal.
Su corazón se acelera.
Toma el celular con rapidez, clavando los ojos en la pantalla. La mano le pica por abrir el correo, ya que la curiosidad lo consume por dentro, pero respira hondo y duda. Saber el sexo de los bebés era un momento especial. S