Con todo empezando a resolverse, Ava se aseguró de pasar la noche al lado de Hector. Los dos conversaron, rieron y, lo más importante, fueron liberándose poco a poco del peso de las mentiras que los rodearon durante tantos meses.
Por la mañana, ella despertó llena de expectativas. En pocas horas, tendría la tan esperada consulta con la doctora Hills.
—Cuando Doris llegue, voy a explicarle todo lo que necesita hacer al acompañarte —dijo Hector, mientras la observaba arreglarse.
—Gracias.
—¿Estás