Tirándola por la cintura, pega sus cuerpos y la besa. No había vacilación, ni espacio para dudas, solo la urgencia de quien pasó días sofocando el deseo y la añoranza.
Ava corresponde con la misma intensidad, dejando escapar un suspiro entre sus labios. Aquel beso era más que perdón, era entrega. Era todo lo que no vivieron en los días de distancia, ahora desbordando en un solo gesto.
Las manos de él suben por su espalda, firmes, como si quisiera asegurarse de que ella no escaparía de nuevo. La