Las horas se arrastran y, en medio de la angustia, Ava intenta mantener el control, pero con cada minuto que pasa, la incomodidad solo crece. Cuando recibe la noticia de que el representante del nuevo socio pospuso el encuentro, la inquietud se convierte en certeza: hay algo muy mal sucediendo allí.
Sin pensarlo dos veces, toma el bolso, atraviesa el pasillo con pasos decididos y llama al ascensor. Al llegar, se encuentra con Estelle, que parece sorprendida al verla.
—¿Ya te vas a casa? —pregun