A las tres de la tarde, Ava entra en la sala de reuniones ya con la expresión seria.
Todos los gerentes ya estaban presentes, y la miraban con una expresión algo recelosa, ya que su presencia generaba cierto temor. Aunque era una mujer llena de inseguridades y miedos, siempre se había encargado de mantener, dentro de la empresa, la imagen de alguien fuerte, firme y decidida.
—Vamos a empezar. Quiero el informe de cada uno. Y, por favor, sin rodeos. Solo los hechos.
El primero en manifestarse es