Al llegar a la casa donde vivía con Hector, Ava baja del coche con tanta prisa que ni siquiera espera a Estelle, que corre detrás, intentando alcanzarla.
—¡Ava, espera! —llama, jadeante. —Intenta calmarte antes de hablar con Hector. En ese estado, puedes acabar diciendo algo de lo que te arrepientas después.
—¡No quiero calmarme! —replica, girando sobre los talones. —Y es mejor que me escuche exactamente así, porque solo de esta manera voy a poder ser sincera. ¡Hoy va a escuchar todo lo que ten