LXXIII. La confirmación de Susan
Luego de que el suspiro de la vida me ha colmado a mí, con un momento tan esperado como era este, ante mi humanidad una la cual es tan parte mía como mi mitad lobuna, me vi sorprendido tras sucumbir ante la tranquilidad que haber disfrutado de su cuerpo me proporciono.
Hambriento de ella la recorrí, la hice mía en toda su extensión, pero sin embargo en vez de ella caer rendida a mis pies, fui yo que terminé rendido a los suyos.
Yo, que llevo tantos años sin descansar como la palabra completa lo