LXVI. Belcier tan amada e incierta (El inició del romance)
¡Fuuuuuuuuu! Aliento, calma ¡Fuuuuuuuuu! Reposo, serenidad, quietud ¡Fuuuuuuuuu!
Ante la paz y la tranquilidad que me otorga siempre estar en medio de la naturaleza, sentada sobre una manta, debajo de una magnolia totalmente llena de flores, acomodada encima de la hierba me encuentro casualmente disfrutando de la brisa fresca que el viento otorga a los mortales la cual de vez en cuando bate mi pelo tras su respectivo azote contra mi ser y de la tierna en tanto opaca luz del sol que ilumina el