Decir aquello en voz alta fue un gran alivio, tanto que sintió que su cuerpo se había vuelto más liviano.
En ese momento, ya no le importaba nada más, había encendido el ventilador y solo faltaba que toda la mierda saliera volando.
Mientras se sentía aliviada, veía a Ethan con expresión sorprendida; seguramente no esperaba esa respuesta.
En su cabeza, creía que, como Mateo la había abandonado después del nacimiento de su hija, él también estaba escapando de la obligación y responsabilidades de