Cuando la música de entrada de la novia comenzó a sonar, Sofía sujetó con fuerza el brazo de su padre.
— No te preocupes hija, papá está aquí — dijo su padre, tratando de tranquilizarla.
Al ver a Ethan en el altar, tan guapo como si lo estuviera viendo por primera vez, su corazón latió tan fuerte que hasta sus piernas temblaron.
— Papá, por el amor de Dios, no me dejes caer — pidió ella, sintiendo sus manos sudar.
Caminando lentamente por la pasarela espejada, montada en el jardín de una mansión