Había pasado una semana desde la discusión que tuvo en su apartamento con su madre. Después de aquel día, Carmen decidió comprar de vuelta el pasaje a México, echándole en cara a su hija que ya no era necesaria allí.
— Sepa que usted está cometiendo un error terrible — le dijo ella, cuando llevó a su madre al aeropuerto.
— La única persona que está equivocándose aquí eres tú — respondió Carmen.
Aunque le explicó mil veces que no sentía nada por Mateo, su madre seguía sin entender, de modo que se