Capítulo 27.
Alena se encuentra nerviosa, rozando con la punta de sus dedos la chapa de la puerta que conecta la habitación de ella con la de Randolf.
Por ahí, era por donde se había inmiscuido en más de una ocasión a su habitación sorprendiéndola por completo.
“¿Por qué te sientes nerviosa? ¿Por qué sientes esa necesidad de encontrarte a su lado, de besarlo, de rozarlo? Porque sí…” Ella levanta la otra mano y roza sus labios. “Ese beso la había dejado completamente cautivada.”
Cada contacto, cada mirada er