Capítulo 119.
Alena abre los ojos despertando a un nuevo día y al buscar a Randolf encuentra la cama completamente sola y fría.
— ¿Pero dónde fue?
En ese instante la puerta se abre y Randolf entra con la mirada decidida y una pequeña hoja doblada en sus manos, levantándola a un lado de su cabeza
—Tengo la manera de ir, cariño ahora podemos entrar a la manada Niebla Eterna…
En ese instante Alena se sienta de manera contundente, completamente despierta
— ¿De qué hablas Randolf? ¿Qué quieres decir? ¿Cómo pod